¿COBRAS MÁS DE 45.000 EUROS AL AÑO [3.751 AL MES]? PREPÁRATE PARA PAGAR TODAVÍA MÁS IMPUESTOS

El perfil del cotizante por la base máxima: asalariado, con estudios, mayor de 45 años y trabajador en una empresa de más de 250 empleados

No son muchos, al menos si lo comparamos con lo que ocurre en otros países de Europa. Pero tampoco son un puñado de millonarios a los que les sobre el dinero. Un millón y medio de españoles (posiblemente algo más en estos momentos, porque los últimos datos son de 2015-16) ganan más de 45.000 euros al año. A ellos va dirigida la medida estrella del Gobierno de Pedro Sánchez: el destope de las bases máximas de cotización, sin incluir al mismo tiempo el destope de las pensiones máximas (es decir, pagar más pero no tener derecho a ni un euro más de prestación).

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La base máxima de cotización para este año equivale a 3.751,2 euros al mes o 45.014 euros al año. ¿Cuántos españoles están por encima de este salario? No hay muchas estadísticas al respecto. En cualquier caso, muchas menos de las que podrían esperarse. Por ejemplo, en la web del Ministerio de Trabajo es muy complicado encontrar datos sobre el número de trabajadores por tramos de cotización (ni punto de comparación, por ejemplo, con los centenares de gráficos o tablas sobre los niveles de ingresos de los pensionistas; parece que hay más interés en mostrar cómo se producen los gastos del sistema que los ingresos).

Para este artículo usaremos tres fuentes: la Encuesta de Condiciones Salariales que publica el INE cada año, el Decil de Salarios del Empleo Principal que se publica con los datos de la EPA del cuarto trimestre de cada ejercicio (también el INE) y el informe “Propuesta de CCAA para el incremento de Bases Máximas de Cotización” de abril de 2017, en el que el sindicato utiliza las cifras de microdatos de la Muestra de las Condiciones de la Vida Laboral.

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Como decíamos, el número de cotizantes por la base máxima está alrededor de los 1,5 millones de trabajadores. CCOO, con datos de 2015, calcula que son 1.460.000 asalariados. La gran mayoría (1,375 millones) pertenecen al Régimen General y sobre estos haremos las cuentas (ver cuadro de la derecha, click para ampliar). La idea es no distorsionar la comparativa o bien con regímenes en los que la cotización puede estar muy alejada de los ingresos reales (como los autónomos) o con regímenes especiales (convenio especial, agrario, trabajadores del mar, carbón…) en los que puede haber un sesgo hacia arriba o hacia abajo del porcentaje de trabajadores en determinados niveles salariales.

Pues bien, en diciembre de 2015 había en España 14.079.175 afiliados al régimen general, que se quedan en 12.842.075 si no incluimos el régimen agrario y el de empleados del hogar: esto quiere decir que algo más del 10% de estos trabajadores por cuenta ajena cotizaban por la base máxima (esta cifra del 10% es superior a la que sale si se toman en consideración todos aquellos trabajadores que en algún momento a lo largo del año han tenido un empleo, porque aquí habría que incluir a todos los que han tenido alguna renta salarial y han cotizado, aunque sea durante unas semanas o meses). También es verdad que hablamos de hace casi tres años, un período de recuperación económica y salarios al alza, por lo que es razonable suponer que esa cifra ha podido subir ligeramente desde entonces.

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La distribución de estos cotizantes es la previsible: apenas hay menores de 29 años (sólo 32.000) y la gran mayoría tienen de 42 a 65 años: en España (en todo el mundo en realidad) los sueldos más elevados son una cuestión de edad. Es una cuestión lógica, de evolución de la carrera laboral y desarrollo profesional, pero también ayuda cómo se negocian los convenios y se premian las carreras laborales duraderas. Puede que ahora no se lo crean, pero muchos de los mileuristas del 2018 serán los que coticen por el máximo en 2035 o 2040.

También hay muchos más hombres que mujeres (70/30 en esta franja de cotización máxima), una diferencia en la que el factor edad también influye (tanto la tasa de actividad actual como las carreras de hombres y mujeres de 60 años no son como las de los jóvenes de 2018). Por categorías profesionales, predominan los que están en el epígrafe “Ingenieros, licenciados y alta dirección” (40% del total); aunque aquí hay que hacer un apunte: las categorías técnicas de alta graduación (“Jefes Administrativos y de taller”, “Oficiales Administrativos”, “Ingenieros Técnicos y Peritos”, “Oficiales de Primera y de Segunda”) suman un 45% de estos cotizantes por la máxima.

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Como decíamos, el número de cotizantes por la base máxima está alrededor de los 1,5 millones de trabajadores. CCOO, con datos de 2015, calcula que son 1.460.000 asalariados. La gran mayoría (1,375 millones) pertenecen al Régimen General y sobre estos haremos las cuentas (ver cuadro de la derecha, click para ampliar). La idea es no distorsionar la comparativa o bien con regímenes en los que la cotización puede estar muy alejada de los ingresos reales (como los autónomos) o con regímenes especiales (convenio especial, agrario, trabajadores del mar, carbón…) en los que puede haber un sesgo hacia arriba o hacia abajo del porcentaje de trabajadores en determinados niveles salariales.

Pues bien, en diciembre de 2015 había en España 14.079.175 afiliados al régimen general, que se quedan en 12.842.075 si no incluimos el régimen agrario y el de empleados del hogar: esto quiere decir que algo más del 10% de estos trabajadores por cuenta ajena cotizaban por la base máxima (esta cifra del 10% es superior a la que sale si se toman en consideración todos aquellos trabajadores que en algún momento a lo largo del año han tenido un empleo, porque aquí habría que incluir a todos los que han tenido alguna renta salarial y han cotizado, aunque sea durante unas semanas o meses). También es verdad que hablamos de hace casi tres años, un período de recuperación económica y salarios al alza, por lo que es razonable suponer que esa cifra ha podido subir ligeramente desde entonces.

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La distribución de estos cotizantes es la previsible: apenas hay menores de 29 años (sólo 32.000) y la gran mayoría tienen de 42 a 65 años: en España (en todo el mundo en realidad) los sueldos más elevados son una cuestión de edad. Es una cuestión lógica, de evolución de la carrera laboral y desarrollo profesional, pero también ayuda cómo se negocian los convenios y se premian las carreras laborales duraderas. Puede que ahora no se lo crean, pero muchos de los mileuristas del 2018 serán los que coticen por el máximo en 2035 o 2040.

También hay muchos más hombres que mujeres (70/30 en esta franja de cotización máxima), una diferencia en la que el factor edad también influye (tanto la tasa de actividad actual como las carreras de hombres y mujeres de 60 años no son como las de los jóvenes de 2018). Por categorías profesionales, predominan los que están en el epígrafe “Ingenieros, licenciados y alta dirección” (40% del total); aunque aquí hay que hacer un apunte: las categorías técnicas de alta graduación (“Jefes Administrativos y de taller”, “Oficiales Administrativos”, “Ingenieros Técnicos y Peritos”, “Oficiales de Primera y de Segunda”) suman un 45% de estos cotizantes por la máxima.

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En el Decil de Salarios del Empleo Principal también podemos encontrar datos muy interesantes (eso sí, como en la EES, hablamos de cifras de 2016, las últimas publicadas). Así, el Decil 10 (que recoge al 10% de los asalariados que más gana) comienza en los 3.316,9 euros mensuales o 39.802 al año (de nuevo, hay que recordar que el 10% del que hablábamos antes hacía referencia a cotizantes del régimen general y teniendo en cuenta a los que tenían trabajo en un mes determinado, no a lo largo de todo el año). Puede servir como referencia para observar determinadas tendencias: por ejemplo, aunque (por definición) sólo el 10% de los trabajadores está en el Decil 10, para los mayores de 55 años esa cifra se eleva al 18% y al 19% para los licenciados de cualquier edad. La permanencia en la empresa también es un factor que ayuda a ese sueldo algo más elevado (el 18% de los que llevan más de 10 años en su actual empleo están en ese decil superior. Y quizás lo más llamativo: en las empresas con más de 250 empleados, el 22% de los trabajadores está en el decil superior de salarios. Es decir, son las grandes empresas y multinacionales las que pagan más y las que tienen un porcentaje de cotizantes más elevado que se verá afectado por las medidas de Sánchez. Esto último es muy importante a la hora de valorar las consecuencias de la medida: estas grandes empresas también son las que tienen más sencillo responder a una subida de los costes como la que se avecina: desde cambiar la sede de sus directivos a otro país, pagar una parte creciente en especie…

 

La foto

De esta manera, la imagen que queda es muy diferente de la que en ocasiones de dibuja. Por una parte, los sueldos altos en España son, desgraciadamente, poco numerosos si los comparamos con los números de los países de nuestro entorno. En Francia, Alemania o Italia (por no hablar de otros países más ricos de la UE como Irlanda, Holanda, Suecia o Dinamarca) estos salarios son elevados, pero no excepcionales. Muchos más trabajadores que ese 10% que vemos en España tienen un sueldo de este nivel. Por ejemplo, en este artículo de 2015 (con datos de 2012), en el medio digital Libre Mercado medían las rentas del Top 10 y Top 1 de varios países occidentales (no es exactamente igual a salarios, pero sirve como aproximación para comprobar la diferencia en ingresos de la que hablamos): pues bien, en España, ese top 10 comenzaba en 54.744 euros al año; en Italia en 59.707 euros; en Francia, casi en 90.000 euros (88.853 euros); y en Reino Unido ya hablamos de rentas por encima de los 111.000 euros anuales. Como vemos, una enorme diferencia. De hecho, en las estadísticas de estructura productiva, ingresos, salarios… de la UE, uno de los aspectos que más nos aleja de otros países ricos es éste, la falta de trabajadores cualificados de primer nivel con sueldos altos. Otro es la carencia de grandes empresas, sobre todo las de un tamaño medio-grande, a partir de 100-200 empleados; dos cuestiones (salarios bajos y empresas pequeñas) que están muy relacionadas.

Pero al mismo tiempo que son pocos en comparación con otros países, son muchos si lo que se mide es su número: hemos escuchado a políticos hablar de subir los impuestos a los que ganan más de 60.000 euros y hablar de ellos como si fueran millonarios. No lo son. En realidad, ese millón y medio largo de trabajadores por cuenta ajena que cotiza la base máxima se compone de esa clase media-alta profesional que ha ido mejorando a lo largo de su carrera laboral. Penalizarles mandaría un mensaje muy claro tanto a los que aspiran a llegar a ese nivel como a los que ya están allí (un impuesto al trabajo tiene unas consecuencias no muy diferentes que un impuesto a otros bienes y servicios: se reduce la cantidad consumida).

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Por último, hay un apunte que casi nunca entra en el debate político. Hay dos formas de incrementar los ingresos por cotizaciones. Subir estas cotizaciones a los que ya pagan o hacer reformas que permitan incrementar la productividad y los salarios: es decir, conseguir que haya muchos más sueldos por encima de 45.000 euros al año y que coticen la base máxima. En España, la opción escogida, casi siempre, ha sido la primera.

Eso sí, los mismos políticos que toman estas medidas luego hablan de atracción del talento, de un mercado laboral moderno, de impulsar la innovación y las nuevas tecnologías…

Fuente: LIBRE MERCADO

 

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