EL JUEZ CALATAYUD OFRECERÁ LA CONFERENCIA ‘NO PERDAMOS EL JUICIO’ EN LA CIUDAD DEL CONOCIMIENTO [05OCT]

Si hay un juez de menores conocido en España desde hace años por sus sentencias ejemplares, ese es Emilio Calatayud. Y el próximo 05 de octubre visitará Dos Hermanas -Ciudad del Conocimiento- para impartir una interesante conferencia que tendrá como eje vertebrador a nuestros jóvenes: “Criterios, Límites y Valores para la Educación de Hoy”.


La entradas por invitación, deberán recogerse desde el lunes 10 de septiembre en las sedes de la Fundación Ideas y Educademia (Montequinto y Dos Hermanas). El aforo máximo es de 500 personas.

Colaboran: Excmo. Ayuntamiento de Dos Hermanas, D-Radio, D-Magazine & Xio-e.


LA FÓRMULA DE UN JUEZ EJEMPLAR

Una de sus últimas condenas –a un joven que robó en una peluquería de Granada– daba sus frutos: el muchacho finalmente le cortaba el pelo al mismísimo magistrado, que ahora luce orgulloso su renovado look.

«Como no has estudiado por lo civil, vas a estudiar por lo criminal», le espetó hace medio año el juez al chico. Emilio Calatayud pactó con el muchacho la condición para poder dar por cumplida la condena: el joven debía cortarle el pelo al juez a modo de examen final del módulo. Una vez aprobado el grado, como ha sucedido, daría por cumplida su pena.

El motivo de la condena: haber sustraído varios cientos de euros y un secador de pelo de una peluquería. Aunque en un principio la Fiscalía pedía para el joven un centenar de horas de trabajos comunitarios, después el juez y el Ministerio Público acordaron con el chico que su pena consistiría en terminar el módulo de peluquería en el que ya estaba matriculado.

OTRAS INGENIOSAS CONDENAS DEL JUEZ CALATAYUD QUE EDUCAN

 

Condena de cómic

Entre sus resoluciones judiciales más conocidas, destaca la del joven, aficionado al dibujo, que fue condenado a relatar a través de un cómic de 15 páginas los motivos por los que había sido sentenciado, o la de un conductor borracho que fue obligado a visitar durante un día entero a parapléjicos, hablar con ellos y sus familias y explicar la experiencia en una redacción.

En octubre de 2003 Calatayud condenó a un joven de 16 años de la localidad granadina de Darro a acompañar durante 100 horas a una patrulla de la Policía Local. El menor estaba acusado de conducir de manera temeraria y sin carné de conducir por las calles de la localidad, tal como denunciaron varios vecinos.

 

Condenado a patrullar

En aquella ocasión el juez indicó que el objetivo de este tipo de sentencias es que el procesado “pague lo que ha hecho” y, además, “vea las consecuencias” de los accidentes de tráfico. Pero como en la localidad no había centros de traumatología, el magistrado optó por esta sentencia alternativa.

En abril de 2014 Calatayud condenó a un hacker a impartir 100 horas de clase de informática a otros jóvenes en un centro escolar de Madrid, lugar de residencia del acusado. El hacker fue procesado por un delito de revelación de secretos después de haberse introducido en el sistema informático de una empresa de Granada.

 

El castigo: impartir clases

La sentencia establecía una condena de 100 horas de servicios sociales a la comunidad, que en su caso se tradujo en impartir clases de informática, estudios que cursaba en aquel momento el acusado. El juez subrayó en la decisión judicial la colaboración que demostró en todo momento el joven, que reconoció su participación en los hechos.

También es destacable la pena que impuso el magistrado a un menor que quemó papeleras, al que el juez obligó a trabajar durante varios días con bomberos, o el caso del joven que acosó a una anciana y que recibió un castigo poco habitual: trabajar en un centro de rehabilitación.

Sentencias que han contribuido a hacer de Calatayud un juez ejemplar para muchos y poco ortodoxo para otros.

 

 

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