EL 70% DE LOS PROFESORES CREE QUE NO SE DEDICA SUFICIENTE TIEMPO EN CLASE A FOMENTAR LA LECTURA

Casi la mitad de los alumnos de infantil y primaria lee entre ninguno y cuatro libros al año

Marcel Proust la llamaba gimnasia intelectual que nos hace sentir la incomodidad de todo y Rubén Darío se refería a ella como un alimento, antorcha del pensamiento. La lectura, y la comprensión lectora, son herramientras básicas en la vida adulta pero su conocimiento se desarrolla en la infancia y es fundamental porque, si un niño no entiende bien lo que lee, tendrá problemas en todas las asignaturas -desde las matemáticas al aprendizaje de idiomas-.

Marcel Proust

 

El 80% de la información que reciben los estudiantes españoles está escrita y, según el Barómetro sobre la comprensión lectora infantil y primaria de la Asociación Española de Comprensión Lectora, los niños suspenden en esta competencia.

Los profesores se quejan de que la ley educativa no fomenta la lectura

La ley obliga a los centros educativos a impartir una hora al día de comprensión lectora para niños de entre 3 y 12 años, pero los profesores denuncian que ese tiempo se diluye entre el total de asignaturas. El problema es doble porque los docentes tampoco saben cómo enseñar: el 79% admite que la formación en comprensión lectora que recibieron en la universidad es insuficiente y un 66% reprocha que tampoco le ofrecen la posibilidad de estudiar esta materia en sus centros educativos. “Docentes que no están formado en competencias lectoras tendrán dificultades después para poder realizar estrategias para la mejora de sus alumnos”, argumenta el coordinador de este barómetro, Rafael Villalón, que confiesa que la mitad de los docentes no podría detectar un trastorno de la compresión lectora de un alumno ni desarrollar una metodología para ayudarle.

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Protocolo individualizado para saber la edad a la que debe aprender a leer cada niño

La mitad de los padres tampoco se compromete a ayudar a sus hijos a leer, y 8 de cada 10 alumnos no va nunca a la biblioteca o como mucho, una vez a la semana, así que las carencias continúan en casa. Una de las soluciones que propone esta investigación es optar por métodos personalizados porque cada niño es diferente, y en este sentido han desarrollado un protocolo pionero. “Se trata de determinar si un niño o una niña puede iniciar un proceso lector”, explica Villalón.

Aquí en España, se enseña a leer entorno a los 4 años, pero en países como Finlandia lo hacen a los 7 porque garantizan que el niño ha madurado lo suficiente para poder afrontarlo. “No tiene sentido trabajar con niños que, desde la base, ya están frustrados y no van a querer leer en los próximos años”.

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